sábado, 28 de agosto de 2010

xabbát

vinicius de moraes e o sábado
porque hoje é sábado
é sétimo dia
e meu número é sete
então é dia de celebrar
o vinho e a literatura
porque hoje é sábado
hilda hilst
porque hoje é sábado
o diálogo com deus na conclusão da obra
hoje, sábado, eu trânsida de vinho e literatura
cultuo todos os deuses
e o infinito é meu espaço de ser
o poema 'porque hoje é sábado'
sempre me pareceu um violamento
território livre
para toda a expansão do ser
nem bem nem mal
sábado
fui...
e sou
xabbát
dança de ritmos
pulsando o ser no ritmo cósmico
todo homem e toda mulher
é uma estrela
porque hoje é xabbát

Fernanda Meireles, 28.08.10
gêmeos com  ascendente em peixes porque hoje é sábado

terça-feira, 24 de agosto de 2010

Queneau no metrô, Zaziê no Brasil

              Foi a leitura de Calvino que me levou à leitura de "Zaziê no metrô" e, a partir dela, a conhecer Raymond Queneau, figura singular da literatura francesa do século XX. Nessa obra de 1959 já é possivel observar traços de rompimento com a construção narrativa que vão ser marcos da chamada literatura do fim do século vinte. Se o leitor não ficar atento, acaba se perdendo nos meandros da narrativa, misturando personagens e lugares. Muito me marcou também a transposição para o texto da movimentação quase alucionatória de uma cidade como Paris. Estão lá também as ironias e as críticas aos 'rapturistas' (como reconstrói no Português Paulo Werneck) e aos parisienses que os recebem. Se por um lado aqueles parecem animais automatizados que só levam da cidade a imagem que o roteiro turístico lhes impõe, estes também aproveitam-se para tirar-lhes trocados a mais por ocasiões de viver a autêntica Paris que só os nativos conhecem.
               Mas o melhor de tudo, como observa Roland Barthes no posfácio, é realmente a figura da menininha desbocada, Zaziê. Sua vontade de conhecer o metrô de Paris durante a curta estadia na casa do tio Gabriel leva a várias confusões nas quais diversos personagens típicos da cidade participam. É também um modo de o autor fazer um retrato dos parisienses. Zaziê e sua boca suja, o tempo todo, são um contraponto para as falas e as atitudes dos adultos como que, ao desmarcarar o discurso de cada um, desconstrói também um modelo de construção narrativa mais policamente correto (nos termos de hoje impostos pela hipocrisia americana) e literariamente mais tradicional. Zaziê me lembrou minha sobrinha de oito anos que, embora não tenha a mesma boca suja, tem a capacidade de 'sentar os adultos no colo'. Zaziê me lembrou diversos alunos de uma das escolas públicas onde leciono que, com sua boc a suja  e suas frases cortantes, desmascaram uma narrativa social que a mídia toda noite tenta lhes inculcar. Fico feliz por saber que Zaziê aportou no Brasil.

Fernanda Meireles, 24 agos 2010

domingo, 15 de agosto de 2010

Canto da inteireza

Em certas noites,
Em momentos inesperados,
As redes de Orfeu
Me trazem
do fundo do mar ancestral
um fantasma que lá se esconde.
Habitante de navios náufragos,
Esse fantasma, às vezes, assoma
À minha superfície
E deixa revolto o mar tranqüilo
Do meu cotidiano.

Como no grafite,
Esse celacanto que mora
Nessas minhas regiões abissais,
Não é, na verdade, o provocador dos maremotos.
É sim, um codinome
Pra um submarino inimigo
Que ronda minhas fronteiras
Tencionando vencer-me e conquistar-me.
O comandante, ironia maior,
Tem minha face e minha voz
Tão bem disfarçadas
Noutra voz e noutra face –
A do fantasma que me ronda.
Enfim,
Não há ninguém ali
Além de mim mesma.
Essa é a única coisa,
Verdade nua e crua,
Que mantém o leme seguro
E a rota firme.
Todos os embates são meus,
Todos os inimigos
São minha contraface,
Porque nada me habita
Se eu não o tiver tornado
Eu.

Sou ilha
E pra me habitar
Há que se tornar ilhéu.

Sou mar
E pra me habitar
Há que se tornar marítmo.

Sou navio
E pra estar a bordo
Há que ser marinheiro.

Sou eu,
Fantasma, mar, navio, ilha,
Origem, caminho, destino final,
oroboros.

SOU INTEIRA.
APENAS SOU.

Fernanda Meireles,
Juiz de Fora, 16 de agosto de 2010,
a partir do filme "A Origem"

domingo, 1 de agosto de 2010

Ensaios de Sábato

Ensayos (inéditos)


Ernesto Sábato


Un argentino que pretende utilizar a Marx como maestro sostiene que el Don Segundo Sombra de Güiraldes no existe, que es apenas la visión que un estanciero tiene del antiguo gaucho de la provincia de Buenos Aires. Lo que es más o menos como acusar a Homero de falsificador porque exhaustivos registros llevados a cabo en las montañas calabresas y sicilianas no han dado con un sólo cíclope. Con este mismo criterio de naturalista habría que rechazar a Modigliani por su manía de pintar mujeres con gargantas inexistentes. Pero ¿"inexistentes" dónde? No desde luego en el espíritu del pintor. La diferencia entre Modigliani y una máquina fotográfica es que el arte no es una copia de la mera realidad externa sino un acto ontocreador, más cercano al sueño que al espejo.

Por ahí andaba todavía el modelo que empleó Güiraldes para inventar su personaje. Creo que se llamaba Segundo Ramírez. Los astutos administradores de la fama lo exhibían a los turistas extranjeros. Evité la tristeza de conocerlo, pero aún así puedo asegurar que era un mistificador, porque el auténtico Don Segundo es el mito imaginado por Güiraldes, que misteriosamente reveló un secreto de la condición pampeana. Inmortal, como todos los mitos. Que los sociólogos de la literatura y los profesores de folklore no pierdan el tiempo tratando de desautorizarlo.

Los granos de un montón

Un vicerrector de la universidad de Cambridge, llamado Lightfoot, en época menos inclinada a la incredulidad, mediante un minucioso estudio del Génesis, probó que Adán fue creado el 23 de octubre del año 4004 antes de Cristo, a las 9 de la mañana. Ahora me entero de que en 1978 se cumplió el milenario de la lengua castellana. Sorprendido por la exactitud, traté de averiguar cómo era la cosa, y la cosa era así: en cierto momento del año 978, un monje de San Millán de la Cogolla, en el margen de un manuscrito en latín, escribió anotaciones en una disparatada jerga románica, ignorando que acababa de inaugurar el castellano. Se me dirá que estoy bromeando, pero no hago sino parafrasear los argumentos que se ofrecen para esta celebración. Porque si no, ¿de qué fecha estamos hablando? No tratándose del esperanto sino de una lengua viva, debemos suponer que el buen hombre no inventó el nuevo idioma, formado durante siglos, poco a poco, torpe y balbuceantemente, por analfabetos que para criar cerdos, enfurecerse con la mujer, pedir la comida y amenazar a los chiquilines no iba a aprender a Cicerón.

Nunca se sabrá cuánto duró este proceso, que algún purista llamaría de corrupción del latín; primero, porque no aduvimos cerca de ese durante algunos cientos de años, y, segundo, porque tampoco puede establecerse cuándo se alcanza la categoría de montón agregando granos de trigo.

Calma, estructuralistas

Hay un tipo de beato del estructuralismo que con gusto aboliría la historia, lo que me parece un poco exagerado, cuando advertimos cómo pasa todo, no sólo el Imperio Romano sino la propia moda del estructuralismo. Esa gente enarbola la sincronía como un garrote y al que sale con antigüedades como ésta, un golpe en la cabeza, mientras se profieren palabras como reaccionario, subdesarrollo y oscurantista.

Pero sí, hombre, ya lo sabemos, desde la época en que estudiábamos matemáticas, en la década del 30, mucho antes de que se nos viniera la moda desde París. ¿Cómo no íbamos a saber que "La pasión según San Mateo" o un gusano son estructuras? Tampoco ignorábamos que era una saludable reacción contra los atomistas, los positivistas y los fanáticos del historicismo. Pero se les fue la mano. Vean con la lengua: una realidad en perpetuo cambio, en la que, tarde o temprano -¡oh, diacronía de las ideas!- hay que aceptar el modesto pero demoledor hecho de la transformación de las estructuras, aunque sea como una sucesión de estados sincrónicos; tarde o temprano hay que admitir que en todo estado de una lengua está oscuramente la energía que conducirá a una nueva estructura.

Bueno, por favor, no es tan deshonroso. En suma, que el estructuralismo es válido haste el momento en que deja de serlo.

Las vulgaridades de la novela

Cuenta Gide en su Journal que Valéry no se decidía a escribir una frase como "La marquise sortit a cinq heures". ¿Y qué prueba eso? Una novela, y hasta una gran novela, está llena de frases tan triviales como ésa, como la vida misma: Hegel también se desayunaba. Además, una ficción es como un continente, en que para llegar a lugares que han de fascinarnos deben atravesarse estúpidas llanuras sin otros atributos que el polvo, el cansancio y la monotonía.

Muchas veces me he preguntado si Valéry no consideró sus impotencias como virtudes. Apuesto a que habría querido escribir el Quijote, que está plagado de marquesas que salen a las cinco. Se pasó la vida hablando de las matemáticas y usando giros de su idioma, que los profanos admiran tanto más cuanto más los ignoran; y sin embargo no pudo aprobar el ingreso a no sé qué escuela por culpa de esas matemáticas. Pascal abandonó a los trece años a esa mujer por la que Valéry suspiró sin poder poseerla. Como para que no escribiera aquella frase rencorosa: "Pascal perdió la oportunidad de darle a Francia la gloria del cálculo infinitesimal".

Y a propósito de Pascal

Es característico que ni él, ni Kierkegaard, ni Nietzsche fuesen filósofos sistemáticos: fueron irregulares, fragmentarios; y tal vez porque en ellos la vida y el misterio son más importantes que la explicación y el sistema. Los tres son emocionales, místicos, atormentados. Devolvieron el pathos al pensamiento, y fueron grandes escritores. Si es cierto que el Absoluto no se alcanza como pretendía Hegel sino por arrebatos y éxtasis, de modo parcial, por pedazos, ellos revelaron vastas regiones de ese misterioso continente.

Psicología con p

Al corregir las pruebas de galera de un libro mio me sorprendí al advertir la grafía "sicológico", donde yo habia puesto "psicológico". Porque aun cuando una editorial se haya jurado una determinada política lingüística, no puede imponérsela a los escritores, que generalmente tienen sus propias ideas sobre el idioma. No ya la dirección de una editorial sino tampoco la propia Real Academia de Madrid tiene derecho a hacerlo, pues al fin de cuentas las normas de ese cuerpo son la consagración de las modalidades impuestas por el pueblo y los escritores.

¿Qué argumentos se pueden oponer a la grafía psi? No, por supuesto, la fonética, ya que la gente culta generalmente la pronuncia así. Y en el caso de que no se la pronunciase, tampoco es un argumento, porque si fuéramos a caer en la locura de escribir las palabras tal como se pronuncian tendríamos que poner payasadas como sológico, asaña y rebolusión, al menos en Buenos Aires.

Por lo demás, que en ningún idioma hay correspondencia entre el lenguaje hablado y el escrito, puesto que el escrito esta fijado por los textos y aquél va cambiando en el espacio y en el tiempo. En alguna parte y en alguna época se pronunciaba o pronuncia "bosque", pero hoy aquí en Buenos Aires decimos "bojque"; del mismo modo, supongo, que en algún tiempo en Francia se decía "mesme", para luego derivar hacia "mejme", y luego a "mehme", para terminar escribiéndose "meme" donde el acento circunflejo indica que allí hubo alguna vez una perecedera ese. Si el lenguaje escrito fuese alterado cada vez que el pueblo y las costumbres fonéticas cambian, sería cosa de no acabar, y una forma más demencial de dividir el territorio lingüístico en parcelas liliputienses: ya que habría que usar una forma para Buenos Aires, con sus "bojques" y "yubias", y otra para Santiago del Estero, con sus "bosques" y "iubias". Pero qué digo, habría que establecer una lengua para el Barrio Norte de Buenos Aires y otra para La Boca.

Todo idioma se aleja de lo escrito. Y algunos, como el inglés, que allí donde escriben Londres pronuncian Constantinopla. Esos investigadores que andan con grabadores han contado no menos de veinte formas de pronunciar la letra o, entre las cuales la más sorprendente es la que figura en la palabra women.

La lengua oral es tan voluble que a veces hasta imita a la escrita, lo que ya es el colmo de vuelta. Así, antes del Renacimiento se escribia y se pronunciaba "oscuro"; pero los eruditos de la época, por escrúpulo etimológico, apuntalaron la palabra con una b. Podría haberse mantenido muda, como corresponde a una momia o un fósil. Pero las enérgicas educadoras lograron que los chicos pronunciaran finalmente "obscuro". Lo que, por supuesto, y si se dejan de lado los golpes, nada tiene de dramático; hay que tomarlo ahora como una costumbre más y no hacer tanto escándalo. De modo que si a un escritor se le da la real gana de escribirlo sin b, hay que respetarlo. Y si no se lo respeta, hay que protestar. Que es exactamente lo que le pasó a Unamuno cuando un pedante corrector le puso en una de sus pruebas: "¡Ojo! ¡Obscuro!", corrigiendo lo que había escrito don Miguel. A lo que, tachando enérgicamente la insolencia, contestó, también al margen: "¡Oreja! ¡Oscuro!"

Vanguardia y progreso en el arte

La palabra "vanguardia" se la vincula al progreso. Pero en el arte no lo hay (cf. Collingwood), como lo revela el auge que en el París de comienzos de siglo tuvo el arte de los negros y polinesios. En el arte hay acciones y reacciones. Corsi y ricorsi. Hay dialécticas de escuelas, ciclos, sempiterna lucha entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre bizantinismo y vitalismo entre complicación y simplificación, entre artificio y naturalidad, entre claro y oscuro, entre violencia y serenidad, entre romántico y clásico. Y no sólo hay sucesión sino contraposición de tendencias o escuelas (Quevedo y Góngora).

Piénsese, dicho sea de paso, qué "avanzado" resultó de pronto el arte hierático de Ramsés II frente al mero naturalismo europeo. Pero esto del progreso es una manía invencible. ¿Cuál era el personaje de Proust que suponía mejor a Wagner que a Beethoven, nada más que porque vine después? Pero no estoy seguro ni del personaje (una mujer, me parece) ni de los músicos.

del libro "Ensayos" publicado por Seix Barral junto a las obras completas de Ernesto Sábato, extraído del suplemento Cultura de "La Nación", 7 de Julio de 1996


postado por http://www.literatura.org/

sexta-feira, 23 de julho de 2010

Tiro nas letras - Cláudia Lage

Trecho da coluna de Cláudia Lage no Jornal Literário Rascunho. Sempre uma leitura agradável .


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Quando Raul Pompéia suicidou-se com um tiro, aos trinta e dois anos, em uma triste noite de natal, deixando uma controvertida obra composta de novelas, romances e crônicas, não podia prever que um século depois, um rapaz de dezessete anos tiraria um resumo do seu livro Ateneu da mochila, se sentaria na cadeira de uma escola com o jeans surrado de todos os dias, balançaria nervosamente os tênis durante toda a aula, enquanto respondia, valendo um ponto cada, questões desse tipo: a) O escritor naturalista Raul Pompéia morreu de tuberculose. b) O escritor romântico Raul Pompéia era homossexual. c) Raul Pompéia era natural do Rio de Janeiro. d) O escritor Raul Pompéia suicidou-se.

Do mesmo modo, Castro Alves quando escreveu Navio negreiro, aos vinte e um anos, tomado pela densidade poética e pela forte questão humana que envolvia a defesa da emancipação dos escravos, não poderia imaginar que cem anos depois trechos do seu poema seriam impressos na prova de uma matéria chamada Literatura Brasileira, e, muito menos, poderia supor, em seus maiores delírios, que as perguntas feitas a partir de sua obra seriam: 1) O autor deste poema pertence a qual fase do romantismo?, 2) Quais as características do movimento romântico expressas em Castro Alves?

Muito menos Augusto dos Anjos, que falava com a morte tão de perto em seus poemas a ponto de ela ter chegado cedo a sua vida na forma de uma pneumonia fatal, aos trinta anos, não poderia conceber que, dez décadas depois, uma professora em início de carreira, apaixonada desde sempre por seus versos de angústia e espanto, entrou em depressão profunda após uma aula de literatura, na qual por pressão do programa curricular, da carga horária apertada e da data da prova, teve que resumir a obra de seu poeta preferido em duas frases: Os versos mórbidos de Augusto dos Anjos ofenderam a métrica parnasiana e os bons costumes da lírica, ela ditou, trêmula, do livro didático para os alunos. O pessimismo do poeta aliado à ciência acusava a degradação humana por meio de analogias com processos químicos e biológicos, disse, lúgubre. De-gra, o quê, professora?, um aluno perguntou, enquanto copiava. De-gra-da-ção hu-ma-na, repetiu, perplexa, e, naquela noite, queimou em silêncio profundo as cinqüenta cópias do poema O Deus-verme, que havia escolhido e impresso para ler e discutir na aula.

A íntegra está em:
http://rascunho.rpc.com.br/index.php?ras=secao.php&modelo=2&secao=3&lista=1&subsecao=65&ordem=2545&semlimite=todos

sábado, 10 de julho de 2010

O amor de MAIAKOSKI

Um dia, quem sabe,
ela, que também gostava de bichos,
apareça
numa alameda do zoo,
sorridente,
tal como agora está
no retrato sobre a mesa,.
Ela é tão bela,
que, por certo, hão de ressuscitá-la.
Vosso Trigésimo Século
ultrapassará o exame
de mil nadas,
que dilaceravam o coração.
Então,
de todo amor não terminado
seremos pagos
em enumeráveis noites de estrelas.
Ressuscita-me,
nem que seja só porque te esperava
como um poeta,
repelindo o absurdo quotidiano!
Ressuscita-me,
nem que seja só por isso!
Ressuscita-me!
Quero viver até o fim o que me cabe!
Para que o amor não seja mais escravo
de casamentos,
concupiscência,
salários.
Para que, maldizendo os leitos,
saltando dos coxins,
o amor se vá pelo universo inteiro.
Para que o dia,
que o sofrimento degrada,
não vos seja chorado, mendigado.
E que, ao primeiro apelo:
- Camaradas!
Atenta se volte a terra inteira.
Para viver
livre dos nichos das casa.
Para que
doravante
a família
seja
o pai,
pelo menos o Universo;
a mãe,
pelo menos a Terra.

terça-feira, 6 de julho de 2010

Maiakóvski e o Futuro




Vladimir Maiakóvski era obcecado com o futuro, e não só por fazer parte dos futuristas russos. Os futuristas eram poetas anárquicos, irreverentes, meio plebeus, que usavam linguagem das ruas, e se contrapunham ao simbolismo russo, feito de poetas intelectualizados, sofisticados, um tanto elitistas. O futurismo era uma coisa meio hip-hop para a época – a Rússia dos anos 1920. O maior poema de Maiakóvski nunca foi (penso eu) inteiramente traduzido em português. Seu título russo é “Pro eto” – nas variadas traduções, “Sobre isto”, “A respeito disto”, “About that”, etc. É um poema-livro em várias partes. A última parte, chamada “O Amor”, foi traduzida para o português por Ney Costa Santos, musicada por Caetano Veloso, e gravada por Gal Costa sob o título “O amor – sobre o poema de Vladimir Maiakóvski”, em seu álbum Fantasia, de 1981.

Neste trecho do poema, Maiakóvski se dirige aos cientistas do século XXX, porque prevê que sua amada será ressuscitada por eles no futuro: “Talvez quem sabe um dia / por uma alameda do zoológico / ela também chegará / ela que também amava os animais / entrará sorridente assim como está / na foto sobre a mesa / ela é tão bonita / que na certa / eles a resssuscitarão”.

Maiakóvski tinha duas idéias fixas: a do suicídio e a da ressurreição. Como se ele confiasse tanto no futuro que dissesse a si mesmo que podia meter uma bala na cabeça toda vez que tivesse uma desilusão amorosa: a Ciência o traria de volta. Ele diz: “O Século Trinta vencerá / o coração destroçado já / pelas mesquinharias / agora vamos alcançar / tudo o que não podemos amar na vida / com o estrelar das noites inumeráveis”.

Até aqui, a canção de Caetano tem uma melodia discreta, intimista. Mas quando começa o refrão, a música começa a galgar patamares sucessivos de modulação, de subida de tom, de um grito que parece querer alcançar cada vez mais longe, mais perto do Século Trinta: “Ressuscita-me! / Ainda que mais não seja / porque sou poeta / e ansiava o futuro. / Ressuscita-me! / Lutando contra as misérias / do cotidiano, / ressuscita-me por isso. / Ressuscita-me! / Quero acabar de viver o que me cabe / minha vida / para que não mais existam / amores servis...”

Como diz Fernando Peixoto, é “um poema sobre um amor trágico e desesperado... num clima quase permanente de alta tensão”. Maiakóvski não pensa em renascer por um milagre. Dizem que ele acreditava sinceramente que no futuro seria possível ressuscitar alguém. Para quê? O poema finaliza: “Ressuscita-me / para que a partir de hoje / a família se transforme / e o pai seja pelo menos o Universo / e a mãe seja no mínimo a Terra”. O que ecoa, invertidamente, no grito igualmente desesperado de Lennon em “Yer Blues”: “My father was of the sky / my mother was of the Earth / but I’m from the Universe / and you know what it’s worth”. Poetas de uma época em que o Futuro e o Universo estão mesmo no cerne de cada tragédia e de cada paixão.
  do Bráulio Tavares no seu mundo fantasmo